Prosa
Profana
LAS DOS ESQUINAS DEL CUADRILATERO
Sergio Ramírez
Las
elecciones en los Estados Unidos ocurren en una atmósfera contraria
a la que uno ve en nuestros países latinoamericanos, y para el caso,
Nicaragua. No hay aquí vientos de propaganda desatados, ni ruidosas
manifestaciones por las calles, ni el paisaje esta lleno de cartelones
de carretera. Las concentraciones son modestas para nuestros estándares,
y los candidatos son aguardados por grupos reducidos en número, y tranquilos
en actitud, en las estaciones de ferrocarril o en los aeropuertos, adonde
se presentan para apariciones relámpago La adhesión en los hogares a un candidato, se muestra apenas por un pequeño rotulo con el símbolo de campaña, que aparece también en las calcomanías de los automóviles, tal como lo he visto viajando por carretera desde Princeton hacia Trenton en Nueva Jersey. Y las encuestas son una regla de oro para guiar a los candidatos. Hoy, la estrechez de las preferencias de los votantes, anuncia otra vez una elección cerrada. Según la encuesta diaria que el Washington Post publica, hay un empate, con 48% de los votos para cada uno de los candidatos, 1% para Ralph Nader, el candidato independiente que antes fue capaz de restar votos importantes a los demócratas, y que hoy se ve reducido a su mínima expresión, y un 3% apenas de indecisos, prácticamente nada, pero suficiente de todos modos para poner las pocas onzas que faltarían en uno de los dos platillos de la balanza. Mi última noche en Princeton,
la pase con unos amigos que me invitaron a ver el último de los tres
debates, despreciando la tentación de quedarnos en el restaurante donde
habíamos cenado, en medio de la algarabía de los parroquianos que veían
encaminarse a los Yankees hacia su segunda victoria sobre los Medias
Rojas. Pero también presenciar el debate se vuelve un ritual. Aquí se
trata no de demagogia, sino de que un candidato demuestre que conoce
el tema sobre el que está hablando, y que sepa contradecir a su adversario
con golpes certeros y brillantes. Eso es lo que lo hace ganador del
debate, y abona su camino hacia la victoria. Washington, octubre 2004. www.sergioramirez.com |