La tropa de la EEBI, que el propio Somoza Portocarrero comandaba, era la única de la Guardia Nacional armada con fusiles Galil, tenían dieta balanceada, dormían en cuadras con aire acondicionado, y por tanto despertaban envidia entre los demás del ejército de la familia Somoza. Su papá le había regalado a Somoza Portocarrero esa tropa, a lo mejor para algún cumpleaños, como le regaló también el grado de coronel antes de cumplir los 30 años de edad.
La noticia de aquel hecho más bien le partió el corazón, y él y su papá se conmovieron más que la propia familia Chamorro. Somoza Portocarrero tuvo que ingeniárselas sobre la manera más suave de dar la noticia a su pobre progenitor, no fuera a repetirle el infarto. Antes hubo que preparar a un team de médicos, toda una emergencia. Y cuando al fin se la dieron, perdió el aliento y tuvo que buscar donde sentarse. El mismo Somoza Portocarrero no podía creer que aquel crimen fuera cierto. Un adversario tan leal, un opositor tan franco, ¿cómo iban los Somoza a estar interesados en su eliminación física? El argumento de que los actos criminales de poder necesitan de una inteligencia lógica, y que toman en cuenta la conveniencia de quien los ejecuta, no es más que una falacia, y la cúspide del monumento al cinismo que las declaraciones de Somoza Portocarrero son en su globalidad. Si tal cosa fuera cierta, que los asesinatos capaces de perjudicar al hechor nunca se cometen, no existirían los actos ciegos de venganza que se ejecutan desde la sombra, al amparo de la impunidad del poder. Cinismo de cándida sonrisa. Plasmaféresis, empresa honorable y legal que compraba la sangre a los desgraciados menesterosos que ya no tenían otra cosa que vender, se estableció en Nicaragua, según Somoza Portocarrero, porque el país estaba certificado como de altos estándares de sanidad e higiene, y sus ciudadanos se hallaban bien alimentados. Es decir, quienes vendían su sangre lo hacían por saludables y bien alimentados.¿Y quieren más cinismo? ¡Todavía reprocha a doña Violeta no haber mandado a investigar a fondo el crimen cuando pudo hacerlo! Sería bueno preguntarle a este último Somoza sobre la inteligencia lógica de los bombardeos con barriles de 500 libras rellenos de explosivos sobre León, Masaya y Estelí, y sobre los barrios orientales de Managua. Sobre las decenas de cadáveres de jóvenes lanzados cada día en la cuesta del Plomo, y dejados a merced de los zopilotes. Sobre las “operaciones limpieza”, barrio por barrio, casa por casa, para exterminar adolescentes y muchachos de ambos sexos. Y sobre las grabaciones que se hicieron de su voz, cuando desde los hogares se monitoreaban en los escáneres las transmisiones de la Guardia Nacional.
Si entonces buscó disfrazar de aquella manera un crimen a sangre fría, como otros tantos, que sumaron miles, no hay porqué no siga buscando treinta años después disfrazar otro con beatifica sonrisa de primer comulgante. Masatepe, febrero 2008www.sergioramirez.com |